martes, 18 de octubre de 2022

Primer caso resuelto gracias a la prueba de ADN

El 21 Noviembre 1983, en Narborough, una joven de 15 años, Lynda Mann es hallada sin vida y violada. Usando las técnicas forenses de aquella época se determina que el agresor pertenecí­a a un grupo sanguí­neo y perfil enzimático característico. Sin embargo este dato no era suficiente para hallar al culpable pues muchos varones de la zona pertenecían a este grupo (10%).

3 años después, el 31 Julio de 1986, otra joven llamada Dawn Ashworth también de 15 años, había sido violada y estrangulada hasta morir. El modus operandi coincidía con el crimen de Lynda y las muestras de semen revelaron que pertenecía al mismo grupo sanguíneo.

La policía detuvo pero sin pruebas a un joven de 17 años, Richard Buckland, que declaró ser el culpable del asesinato de Dawn, pero no de Lynda.

La comisión encargada de resolver el caso, solicitó la ayuda de Alec Jeffreys, investigador británico que había publicado el descubrimiento de una prueba de identificación de ADN. Jeffreys comparó muestras de semen de ambos asesinatos con sangre de Buckland, y se demostró que ambas jóvenes habían sido violadas por un mismo hombre pero no por Buckland, quien después dijo que fue hostigado para declararse culpable.

La huella genética había ayudado a evitar la condena de un inocente pero se desconocía el paradero del asesino.

La policía de Leicester solicitó que se presentasen voluntariamente varones de entre 13 y 33 años para que se les tomaran muestras de sangre. Se presentaron 5000 varones y en un trabajo arduo de 6 meses el resultado fue negativo, el ADN del asesino no coincidía con ninguna de estas personas.

Meses después se oyó a un hombre del pueblo llamado Kelly, jactándose de haber obtenido 200 libras por haber donado una muestra haciéndose pasar por su amigo, Colin Pitchfork, un panadero de la localidad que le había pedido que se presentara en su lugar ya que este había tenido problemas con la policía.

La noticia llegó hasta la policía y rápidamente le tomaron la muestra de sangre. La prueba mostró que su perfil de ADN coincidía con el asesino.

En 1988, Colin Pitchfork se convirtió en el primer condenado gracias a la prueba de ADN.

 

El doctor Alec Jeffreys demostró al mundo el alcance de su descubrimiento, que sería el principio de millones de test que se han realizado en criminalistica, pruebas de paternidad e inmigración en el mundo.


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