lunes, 31 de octubre de 2022

Aunque en la actualidad es una fiesta de disfraces, donde se recolectan y comen muchas golosinas, los orígenes no son tan alegres y sus raíces provienen de un antiguo festival celta de hace más de 3 mil años.

Es la contracción de All Hallow's Eve (Víspera de Todos los Santos) conocido como Noche de Brujas Samhain ("Fin del verano" en irlandés). La fiesta pagana se celebraba en Irlanda el 31 de octubre, cuando la temporada de cosechas acababa y daba comienzo el "año nuevo celta".
La celebración marca el día antes de la fiesta cristiana de Todos los Santos e inicia la temporada de Allhallowtide, que dura 3 días y concluye con el Día de Todos los Santos.
Durante el festival de Samhain se creía que las almas de los que habían muerto volvían a visitar sus hogares, y también que los que habían muerto durante el año viajaban al otro mundo. La gente prendía hogueras en las colinas para volver a encender los fuegos de su hogar durante el invierno y ahuyentar a los espíritus malignos, y a veces usaban máscaras y otros disfraces para evitar ser reconocidos por los fantasmas que se creían presentes.
Fue como brujas y demonios llegaron a asociarse con el día.
Cuando los romanos conquistaron a los celtas en el s.I d.C., agregaron sus propias fiestas de Feralia, que conmemoran el fallecimiento de los muertos y de Pomona, la diosa de la cosecha.
En el s.VII d.C., el Papa Bonifacio IV estableció el Día de Todos los Santos, que era el 13 de mayo. Quizá en un esfuerzo por suplantar la fiesta pagana con una observancia cristiana, se trasladó al 1 de noviembre. El día de los santos se convirtió en una víspera sagrada o santificada y en Halloween.
A fines de la Edad Media, los días seculares y sagrados se habían fusionado. La reforma puso fin a la fiesta religiosa, aunque en Gran Bretaña e Irlanda, Halloween siguió celebrándose como fiesta secular.
Halloween estaba prohibido entre los primeros colonos estadounidenses, aunque en el s.XIX se desarrollaron festivales que incorporaron elementos de Halloween.
La festividad llegó a EEUU y Canadá en 1840, con los inmigrantes irlandeses, pero no empezó a celebrarse hasta 1921, cuando se celebró el primer desfile en Minnesota.
Los rituales de épocas anteriores evolucionaron hacia juegos y diversión. Convirtiéndose en una de las principales fiestas del mundo anglosajón.

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